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Comentario Bíblico de Matthew Henry, Traducido y adaptado al castellano por Francisco Lacueva, 13 tomos en uno, tapa dura

SKU:
9788482678207
Autor(a)/Artista:
Matthew Henry
$69.99
$55.99 - 20%
Usted ahorra $14.00

Descripción

La obra que ponemos en manos del lector de habla hispana es única en su género. A pesar de que el original fue escrito hace casi tres siglos, este comentario exegético-devocional, redactado en su mayor parte por Matthew Henry a principios del siglo XVIII, no ha sido todavía sobrepasado por ningún otro, según la opinión unánime de los expertos. Para no citar sino algunos pocos de los juicios críticos, mencionaremos las frases laudatorias de hombres tan relevantes y bien conocidos en nuestros medios como F. F. Bruce, Alan Redpath, Wilbur M. Smith y del archifamoso C. H. Spurgeon.

De este comentario dice F. F. Bruce: «Es uno de los más grandes clásicos de la literatura teológica inglesa... Con su seguro instinto espiritual del sentido de la Escritura, presenta la esencia sana y perpetua de la Biblia en un estilo de extraordinario vigor.» Por su parte Alan Redpath afirma: «La exposición sana, sensata y fundamentalista, versículo por versículo, las perlas de sustanciosos pensamientos que hallan estupenda expresión, y los múltiples y sugerentes comentarios, se combinan todos ellos para hacer de esta obra una clase aparte en sí misma.» Wilbur Smith compendia su elogio en una breve frase: «Es el comentario devocional más grande que jamás se haya escrito.» Finalmente C. H. Spurgeon dice de él: «Es instructivo para todos... brillante en metáforas, rico en analogías, sobreabundante en ilustraciones. Todo ministro de Dios debería leer el MATTHEW HENRY por entero y con plena atención al menos una vez.»

En efecto, y para escoger unas pocas muestras, basta examinar lo que dice Matthew Henry sobre Génesis 2:22: «La mujer fue formada de una costilla (es decir, del costado) de Adán; no fue hecha de su cabeza, como para tener dominio sobre él; ni de sus pies, como para ser pisoteada por él; sino de su costado, para ser igual a él, de debajo de su brazo para ser protegida, y de junto al corazón para ser amada.»

O véase lo que dice, tras explicar el alcance de la sentencia pronunciada sobre nuestros primeros padres, en Génesis 3:16-19: «Cuán admirablemente dio la réplica a esta sentencia pronunciada contra nuestros primeros padres la satisfacción que el Señor Jesús realizó mediante sus sufrimientos y su muerte. A) ¿Entraron con el pecado dolores de parto? Leemos, en Isaías 53:11, de la aflicción del alma de Cristo. B) ¿Vino con el pecado la sujeción? Cristo fue puesto bajo la Ley (Gá. 4:4). C) ¿Llegó con el pecado la maldición? Cristo fue hecho por nosotros maldición, murió de una muerte maldita (Gá. 3:13). D) ¿Entraron con el pecado las espinas? Él fue coronado de espinas por nosotros. E) ¿Entró con el pecado el sudor? Él sudó por nosotros como grandes grumos de sangre. F) ¿Vino con el pecado el dolor? Él fue varón de dolores; su alma estaba, en su agonía, abrumada de una tristeza mortal. G) ¿Entró con el pecado la muerte? Él se hizo obediente hasta la muerte. Así, el vendaje curativo resulta más ancho todavía que la herida producida por el pecado. ¡Bendito sea Dios por nuestro Señor Jesús!»

Finalmente véase lo que dice sobre el arco iris al comentar Génesis 9:12-17: «El arco iris aparece cuando las nubes están más cargadas de lluvia, y se retira después de la lluvia. Así Dios aparta nuestros temores cuando más razón tenemos para temer que prevalezca la tormenta. Cuanto más densa es la nube, más nítido se destaca en ella el arco iris. De igual modo cuanto mayor es la amenaza de nuevas aflicciones, tanto mayor es el estímulo de abundantes consolaciones (2 Co. 1:5). El arco iris aparece cuando ya está clara una parte del firmamento, lo cual insinúa el recuerdo de la misericordia en medio de la ira, y parece como si las nubes estuviesen cercadas por el arco para que no se extiendan por el cielo, pues el arco es la lluvia en color o como la orla ricamente festoneada de una nube. Un arco inspira terror, pero el arco iris es un arco que no tiene cuerda ni flecha, y un arco desnudo poco puede hacer. Es un arco pero está apuntando al cielo, no a la tierra; porque las señales del pacto no están destinadas a atemorizar, sino a consolar.»

Éstos son sólo unos poquísimos ejemplos de la riqueza de pensamientos y de la exuberancia de imágenes que brillan en esta obra incomparable.

La presente edición castellana va aún más allá. Da un paso más para mejorar esta magna obra y darle remate. No nos hemos limitado a traducir lo que Matthew Henry escribió, sino que, de la mano de los mejores comentarios, tanto evangélicos como rabínicos, hemos puesto al día la exposición, llenando algunas (pocas) lagunas, tanto en el plano exegético como en el devocional, de las que la obra original de Matthew Henry, imperfecta como toda obra humana, adolece.

En algunos casos la opinión de Matthew Henry se ha enriquecido sumando a la misma la de otros comentaristas que sostienen puntos de vista distintos o incluso opuestos al suyo, pero que hemos considerado necesario incluir para proporcionar al lector una visión más amplia del pensamiento cristiano con respecto al punto en cuestión.(Véase Isaías, cap. 6 v. 1-4) En otros casos, —especialmente en lo que refiere a las concepciónes escatológicas, (amileniales-premileniales- posmileniales)— hemos preferido vertir directamente nuestras propias ideas, (en este caso de cuño premilenial y dispensacionalista), aunque por supuesto advirtiendo antes al lector, para que no se llame a engaño, (véase la introducción al libro de Apocalipsis), que en este caso particular no son las propias de Matthew Henry sino las del traductor adaptador.

Ello hace de la presente versión española del comentario de Matthew Henry una obra única en su género, de la que cabe decir sin ruborizarse que en muchos aspectos supera con creces a su original. Los evangélicos de habla española encontrarán en este comentario alimento espiritual de primera calidad; un manantial inagotable de ideas metáforas y expresiones iluminadoras y estimulantes.

Para resumir su valía en una sola frase diremos que: “Este comentario, más que ningun otro, ayuda grandemente, no sólo a conocer la Santa Biblia sino también a vivirla.” Los pastores y maestros, especialmente, encontrarán en ella un copioso arsenal de material predicable. Tan asequible, incluso al más inexperto predicador, que basta a menudo con los epígrafes bosquejados del comentario de Matthew Henry, para tener un buen esquema de sermón o mensaje, que puede rellenarse con las ideas del mismo comentario y completarlas con las personales, expresándolas en el estilo propio de cada predicador, teniendo en cuenta el auditorio al que se dirige. Disponiendo de un buen buen libro de anécdotas (recomendamos la Enciclopedia de anécdotas el dos volúmenes del Dr. Samuel Vila), el mensaje puede resultar perfectamente apto para atraer la atención de los oyentes y para llevarlos, con el poder del Espíritu Santo, bien al conocimiento del Evangelio de salvación, o a un sólido crecimiento espiritual, según los casos.

Tamaño: 11 x 8 pulgadas (inches)
1,999 páginas.

Información adicional

Editorial:
Clie
Código:
224203
Distributor:
Harper Collins
Cantidad por caja:
6
Autor(a)/Artista:
Tipo de tapa:
tapa dura
Idioma:
spanish
Autor:
Matthew Henry